QUERÍAN LLEGAR AL SANTUARIO, NO AL CIELO.

Cada año, seguidores y devotos de todos los rincones del mundo se aproximan hasta Isnotú, un pequeño pueblo ubicado al noroeste de Venezuela, en el estado Trujillo. La localidad es famosa por ser lugar de nacimiento de uno de los médicos más importantes del siglo XVIII (18), el Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como “el médico de los pobres”.

Cortesía:gelves.com.ve
Cortesía:gelves.com.ve / Santuario del venerable en Isnotú, Venezuela.

Desde hacía varios meses, la familia Dominguez Vergara estuvo informando a sus vecinos que en marzo, en semana santa, harían un viaje a Venezuela, para conocer el Santuario de Isnotú. Ellos, como siempre, llevaban la batuta sobre los preparativos y el protocolo del viaje, puesto que no es fácil viajar en autobús de Colombia a Venezuela.

El viaje estaba programado para las seis de la mañana del miércoles y la meta era llegar antes del jueves santo de la semana mayor, el día que llegan más turista al santuario del Dr. JGH.
Finalmente, y luego de varios meses de planificación, el viaje se dio. Se concretó transporte y comida con la ayuda de algunos políticos de la región y se les pudo sacar pasaporte a quienes no lo tenían.

El autobús llegó hasta el sitio donde recogería a los pasajeros que irían hasta Venezuela. El viaje duraría aproximadamente 12 horas, de Cartagena de Indias hasta Isnotú, sin contar el tiempo que se tardarían con la guardia nacional revisando los pasaportes. En horas del mediodía, el autobús tuvo un pequeño retraso justo después del puente sobre el lago de Maracaibo. El chofer reviso por aquí y por allá pero no vio nada de qué preocuparse. Años anteriores ha viajado hasta Caracas sin ningún inconveniente y cree que esta vez no será la excepción.

Pasadas las tres de la tarde del día miércoles, se sintió un fuerte golpe en el motor, pero el chofer iba tan distraído conversando con una de las pasajeras que hizo caso omiso al sonido que salía del corazón del autobús.

Una vez más, el autobús tuvo un retraso, pero esta vez se rompió una de las correas del motor y,para suerte de todos, había repuestos en el maletín de las herramientas.
El viaje se volvía cada vez más pesado y lento. El autobús con cada parada que hacía perdía tiempo y el calor se volvía más agobiante.

Nuevamente se escuchó un sonido pero está vez acompañado de un fuerte olor a quemado, como el de un cable en cortocircuito. De pronto, y sin saber de qué parte de la carretera, un camión cargado de caña impacta contra el autobús y todo se apaga.

Cortesía: cokiemoster3.blogspot.com
Cortesía: cokiemoster3.blogspot.com

Minutos antes del impacto, el autobús se había quedado sin frenos pero el chofer no quiso advertir a nadie sobre lo que sucedía.

Ana, una de las pasajeras que quedó inconsciente después del golpe, abrió los ojos segundos después del impacto y miró a su alrededor, vio como el caos se apoderaba completamente del lugar: por doquier había sangre. No pudo salir del puesto en el que estaba sentada y rápidamente escaneo a su alrededor. logró observar gravemente herida a una de sus compañeras de viaje, Marcela, una joven de 15 años proveniente de una familia muy católica y a quien sus padres,humildemente, le habían regalado el viaje por cumplir sus quince primaveras.

Del otro lado de lo que quedaba del autobús, estaba Andrés: un estudiante de Comunicación de una universidad prestigiosa en Colombia, a quien se le había otorgado un presupuesto especial para viajar al santuario a hacer un trabajo periodístico, pero en aras de ahorrar algo de dinero, decidió viajar con la familia para quedarse con algunos pesos de más. Andrés yacía gravemente herido y sobre él una maleta haciendo fuerza sobre sus piernas. Estaba inconsciente

Rápidamente, hasta el lugar del hecho se trasladaron efectivos policiales y un camión de bomberos junto con dos ambulancias. Se pudo conocer que de las 30 personas que viajaban en el autobús, solo tres lograron sobrevivir. Ana, Andres, y Marcela.

Durante los siguientes días el gobierno colombiano hizo énfasis en realizar una exhaustiva investigación sobre lo que pasó y en menos de tres días había respuestas claras y concisas sobre el hecho pues era una de las tragedias mas impactantes de la década de los 90.

CORTESÍA: ELUNIVERSAL.COM.MX
CORTESÍA: ELUNIVERSAL.COM.MX

La unidad de transporte que se le había conseguido a la familia para el viaje a Venezuela cobró un 50% menos que las demás.Pero no era por obra y gracias de Dios, pues la unidad acababa de salir de una demanda millonaria luego de estar implicada en un accidente donde murieron 4 de los 28 pasajeros. El chofer, que ahora era el mismo, había estado preso porque se le encontró un gran porcentaje de alcohol en el cuerpo mientras viajaba de Bogotá a Barranquilla, lugar donde fue el accidente.

cortesía:aldiaargentina.microjuris.com
cortesía:aldiaargentina.microjuris.com                                Hay mas probabilidades de morir en un accidente de transito que en un avión.

Los medios de comunicación no pudieron transmitir nada sobre el accidente. los políticos se encargaron de que nada saliera a flote puesto que no era de su conveniencia. No hubo fotos, ni videos de algún canal de tv. Nadie supo nada excepto los tres sobrevivientes.

Cortesía:www.explored.com.ec
Cortesía:www.explored.com.ec

El accidente, en 1996, se produjo en la carretera Lara-Zulia, una importante vía de comunicación entre varios estados de Venezuela. Desde hace algunos años ha sido escenario de innumerables desastres, se conoce como una de las vías más peligrosas del país y también una de las más transitadas.

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