Una noche con Julieta: la del oficio más antiguo del mundo

Argenis Rojas- En Venezuela es común que los ciudadanos tomen justicia con sus propias manos, que la policía tenga que salvar a un antisocial antes de que sea acribillado por la muchedumbre, que dentro de los penales haya inocentes y las calles estén repletas de delincuentes; también es muy común, a altas horas de la noche y en cualquier ciudad del país, encontrarse con una prostituta.

Crotesía: yoyopress.com
Crotesía: yoyopress.com

Hoy no hablaremos de cómo se llega hasta ese punto, el de venderse para sexo; hablaremos de cómo es la noche caraqueña para las vendedoras de placer.

A través de un contacto en la capital venezolana, el equipo de MD logró conseguir una entrevista con una mujer de 32 años, Julieta (como se hace llamar), quien trabaja como dama de compañía desde hace mucho tiempo.

Cortesía: noticias24.com
Cortesía: noticias24.com

Julieta tiene poco más de treinta años, es administradora en una tienda en el centro de la ciudad, tiene dos hijos y es madre y padre al mismo tiempo. Sus hijos son Bryan y Carlos Alfredo, ambos estudian bachillerato en un prestigioso colegio de Caracas, tienen celular del año y siempre andan vestidos a la moda. Tener lujos y dinero, en Venezuela, no es algo muy común en estos tiempos. Todo tiene un precio.

La sexoservidora nos cuenta que comenzó a trabajar como prostituta antes de cumplir la mayoría de edad: “cuando tenía 17 años, mi papá se murió de un infarto y yo y mis hermanos tuvimos que salir pa´ buscar la comida en la casa, mi mamá siempre estaba borracha y no nos paraba bolas”. Julieta describe a su familia como el ejemplo de lo que nunca se debe hacer. Cuando le tocó ir a buscar trabajo, la prostitución fue lo más rápido para conseguir dinero. Sus hermanos se dedicaron a la delincuencia y ahora uno de ellos está en la cárcel desde 2002, el otro murió en un enfrentamiento con la policía de Chacao.

cortesía: letrasyteclas.blogspot.com
cortesía: letrasyteclas.blogspot.com

En una esquina caraqueña, y junto a otras tantas trabajadoras, Julieta espera su próximo cliente, ya está todo listo para cumplir su trabajo. En cuestión de segundos, aborda un carro lujoso, se va y al cabo de media hora, regresa para la entrevista:

¿Siempre son los mismos clientes?

-Sí, no soy como esa puta de allá (señalando a otra trabajadora), que se va con el que le dé la gana de llevársela. Antes de irme con un cliente, siempre me llama y me da el sitio donde me va a recoger. Siempre está todo calculado-.

¿Y si viene uno nuevo?

-Debe tener referencias, sino se jode-

¿Tus hijos saben de este trabajo?

Cuando se disponía a responder la pregunta, Julieta recibe una llamada nuevamente. Es un cliente a quien tiene tiempo sin “atender” y con quien establece una corta conversación:

– “aló, sí, a la orden…

¿Cómo estás, papi? Tiempo sin saber de ti…

Bueno…

Te espero…

Besitos…”-

¿Podemos seguir?

-Sí-

¿Tus hijos saben de tu trabajo nocturno?

-No, solo hago esto los fines de semana. Yo les digo que voy al casino y, gracias a Dios, nunca preguntan nada-

¿Y si llegaran a enterarse?

-No sé, la historia cambiaría y ahí me sentiría mucho peor-

¿Cuánto dinero puedes conseguir en una noche?

-Depende: de jueves a sábado hasta tres mil por noche. El trabajo es muy rentable (risas) ¡Inténtalo!-

¿Solo atiendes hombres?

-No, siempre hay una que otra cachapera (así se les llama vulgarmente a las lesbianas) que le gusta buscar mis servicios-

¿No te da miedo que algo malo te pase estando aquí y que tus hijos se queden solos?

-Si, uno cuando sale a la calle siempre está a merced de lo que pueda pasar. Cuando no es la policía, son los malandros que andan detrás de ti, por eso opté por ir solo con clientes fijos-

¿Qué es lo más malo que te ha pasado en este trabajo?

Se desvaneció la sonrisa en un segundo y explicó: “son muchas vainas feas que a uno le pasan estando aquí, en la calle. Cualquiera puede venir a dispararte y las putas y los maricos son los menos favorecidos en esta sociedad. Una vez me agarré a pelear por un cliente, con otra muchacha, y ella me cortó la cara. En otra oportunidad me agarraron entre varios hombres y, además de robarme, me golpearon ¡eran como siete! Otro día estuve muy cerca de que me mataran, en la esquina de allá (señalando al otro lado de la calle) estaba con una amiga trans y me lo mataron en mis pies”.

Por ahí escuché que las prostitutas pagan una especie de “vacuna”(pago por protección) a la policía, ¿es cierto?

-Si, estando aquí debes pagar para que la policía te cuide. Pero es paja, esos vienen es a quitarle plata a todas las muchachas-

¿Has trabajado en algún sitio nocturno?

-En esos antros solo explotan a esas pobres mujeres y le pagan lo que a los dueños les de la gana. Además hay que tirarse a cuanto viejo borracho llegue. Por eso es mejor tener su propio negocio (risas)-

¿Te arrepientes de todo lo que has hecho?

-Jamás. Si estoy triste o me siento mal es por mentirle a mis hijos, no por estar aquí. Gracias a este trabajo tengo todo lo siempre quise-

Te encuentras muy bien físicamente, ¿cómo haces para mantenerte en forma?

Entre risas, Julieta expresa: “esta cuerpa cuesta tiempo y dinero. Paso mucho tiempo en el gimnasio”-

Ahora que nos conocemos un poco, ¿Cuánto me cobrarías por una noche?

-Papi, a ti por ser moreno y jovencito, te quitaría unos mil quinientos por la noche completa y te haría de todo-

¿Qué es todo?

-Todo lo que te imaginas que un hombre y una mujer pueden hacer en la cama, en el baño, en la mesa, en la cocina…-

¿Te has enamorado de un cliente?

-Me enamoré de un solo hombre, a él le di dos hijos-

¿Qué le pasó?

-El cáncer es una verga arrecha-

y ahora… ¿como estás con el amor?

-Doy placer a quienes paguen por ello y estoy segura que el amor verdadero es solo de madre a hijo. No hay otro-

Mirando un reloj Mulco que colgaba de su mano derecha, expresa: “…y ya se está haciendo tarde para ti y aquí es muy peligroso que estés. Yo tengo que atender otros clientes y me tengo que mover de aquí. Cuando esta entrevista salga y yo sea famosa, te voy a llamar (risas). Cuídate mi rey.  ¡muévela! Vete antes de que llegue una puta y te robe”

Cortesía: proceso.com.mx
Cortesía: proceso.com.mx

En cualquier rincón de éste país es normal encontrar a una trabajadora de la prostitución. Para algunos, ellas son unas escorias; para otros, son la basura de la sociedad; y para mi, que he compartido algo más de tiempo con una de ellas, les digo: son ejemplo de lucha y amor hacía los suyos.

Cortesía: pupilacaraqueña.blogspot.com
Cortesía: pupilacaraqueña.blogspot.com

Ana María: la mujer de un “Pran” venezolano

La palabra “Pran” viene de Puerto Rico. Allá siempre se ha usado en los penales y de una u otra forma está aquí desde 1995, cuando empezó a verse ese fenómeno de los líderes en las cárceles venezolanas. El que se dejara respetar y trajera un buen prontuario de la calle, era el Pran.

????????????????????????????????????
Cortesía: elimpulso.com

El sueño de cualquier mujer es casarse y tener una familia. Una familia segura, donde los hijos se sientan protegidos y cuidados por sus progenitores. Para la mujer de un carcelario, el sueño es que su hombre salga del penal, que pise suelo fuera de la cárcel y que se mantenga con vida el mayor tiempo posible cundo está en libertad.

La historia de Ana María comienza como cualquier niñita de 6 años que juega a las muñecas con sus primas y que cada una tiene un enamorado en la escuela. Desde siempre, desde que se conoce, el amor de ella había sido Carlos Eduardo, pero él no lo sabía.  El tiempo fue pasando y ambos siguieron en la misma escuela durante mucho tiempo, pasaron primaria y secundaria juntos. Ana terminó su bachillerato pero el embarazo no la dejó entrar a la universidad. Carlos Eduardo la había conquistado y ella, sin pensar mucho, se entregó en cuerpo y alma.

Desde hacía tiempo, Carlos estaba inmiscuido en negocios de tráfico de armas y drogas. En el barrio, poco a poco, fue agarrando fama y aunque era muy joven, logró adueñarse del cerro rápidamente. Unos cuantos muertos, algunos robos a mano armada y el asalto de un banco serían el prontuario perfecto para ser bien recibido cuando llegase a un penal.

En diciembre de 2002, Carlos estaba en la fiesta del bautizo de su segundo hijo, en un descuido fue interceptado por un grupo de inteligencia de la policía Metropolitana y, con una orden emanada por el Ministerio Publico la misma noche del robo a un banco, fue esposado sin refutar alguna de las palabras que hacía el comisario de la policía. Sabía que tenía que calmarse porque venían a llevárselo vivo o muerto, pero no lo iban a dejar escapar tan fácilmente. Nadie se sorprendió, nadie se defendió y esa noche fueron arrestados otros 15 delincuentes junto con Ana María y Carlos.

Cortesía: 6abogadadralilianaromeroyasociados.blogspot.com
Cortesía:abogadadralilianaromeroyasociados.blogspot.com

En un conocido centro penitenciario de Venezuela,  Carlos Eduardo fue recibido por el Pran y éste le cedió su puesto, fue elogiado por los reclusos del penal y rápidamente agarró el volante (a los penales se les llama “carro” y cuando un pran toma el mando, se dice que agarró el “volante”). La mujer del nuevo líder del penal no corrió con la misma suerte.

Poco después de su detención, Ana fue acusada por los delitos de encubrimiento agravado y aprovechamiento de cosas provenientes del delito; gracias a ello, se le aprobó una pena de cuatro años en la cárcel de mujeres. Al llegar al penal se sintió desprotegida y debía hacer lo que le ordenaran, pero eso cambiaría en poco tiempo. En un riña colectiva en el patio del penal, Ana logró acuchillar varias veces a la líder del recinto y ella tomó ese puesto. Ahora los esposos eran líderes en diferentes cárceles del país.

runrunes20110604125726-1
cortesía: RunRun.es

Esta es la entrevista realizada a Ana María un día de visita (los nombres de todas las personas fueron cambiados por desición de los entrevistados):

¿Sabes por qué estás aquí?

-¡Claro!, yo no soy loca. Carlitos hacía cosas malas y yo siempre le tapé sus sucieras-.

¿Qué piensas hacer cuando salgas?

-Buscar a la puta que nos vendió y cortarle la cabeza-.

¿Mucho Odio?

-Si, ella hizo que me separaran de mis hijos –

¿Has visto a tus hijos estando aquí dentro?

-Sí, pero no me gusta que me los traigan. Aquí hay mucha gente fea (risas)-.

¿Has matado aquí dentro?

-Soy la mujer del pran de otro penal, me tengo que hacer respetar pero no me ensucio las manos con la basura que hay aquí. Para eso están las muchachas que están conmigo…-.

¿Cuántas mujeres están contigo dentro del panal. cuantas siguen tus reglas?

-Todas siguen mis reglas, pero tengo las suficientes como para armar una redada cuando se me dé la gana. Cuando salga de aquí voy a buscar a la familia de la directora del penal y los voy a quemar a todos. Esa (la directora) es una perra, ella es más corrupta que todos los políticos juntos-.

¿Qué piensa tu familia de ésta situación?

-Ellos aprobaron todo hasta el día que nos metieron presos a Carlos y a mí. Ya no los mantenemos a todos y por eso es que están molestos. Vienen a visitar cuando les da la gana-.

¿Qué sabes de tu esposo?

-Solo sé que está bien, él se ha hecho respetar y aquí me respetan porque soy su mujer-.

¿Fuiste tú quien mató a la otra líder de este penal?

Entre risas y un sublime gesto de desaprobación, Ana explica. ››No fui yo. Fuimos todas las reclusas a las que humilló y pisoteó. Esa puta está en la quinta paila del infierno. Su familia ha venido a visitarme y una hermana de ella dijo que está esperando a que yo salga para quemarme la cara con ácido y yo estoy esperando salir pa´ ver que es lo qué‹‹.

¿Matarías por tu familia?

-A cualquiera que se meta con lo mío. Supe de unas cuantas hembras que están aquí conmigo y que habían salido con mi esposo. A ellas les ha ido muy mal (risas)-.

¿Te encargas de las armas que hay aquí dentro?

-Casi todo lo manejo yo. Incluso a veces mato tigre por ahí afuera (hace negocios fuera del penal)-.

¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando te dicen “muerte”?

-Mis hijos. No los quiero dejar solos y por eso mi esposo y yo nos hacemos respetar-.

Pero…  el que ustedes se hagan respetar significa que cada vez más tengan más enemigos ¿eso no te preocupa?

-Pues… si, ¿pero que más se hace?-.

¿Puedo ver las celdas? 

-Eso no es conmigo. Primero debo consultar con las demás para que no veas algo que no debas ver-.

¿Algo cómo qué?

La caleta… ¿sabes?… Donde tenemos nuestras cosas-.

¿Qué cosas?

-¡Ahhh pues, muñeco!. Mientras menos sepas es mejor… Hay cosas que no se pueden responder a la gente que está afuera-.

¿Te hace falta estar afuera?

-Por una parte si… porque afuera están mis hijos y afuera tengo que hacer muchas cosas. Pero por otra parte no… si salgo voy es a matar gente como loca-.

¿Te arrepientes de lo que has hecho?

Una tenue lágrima rodó por su mejilla pero su voz se mantenía firme y gruesa. ››No, siempre quise estar con Carlos y éste es el precio que me tocó pagar por el‹‹.

¿En pocas palabras, cómo te defines?

-No sabría que decirte, simplemente… soy la mujer del pran-.

Cortesía: marcelanoriega.wordpress.com
Cortesía: marcelanoriega.wordpress.com

Durante el poco tiempo que estuve con ella, me di cuenta que es una mujer que ha pasado por cosas duras y que le ha tocado enfrentar situaciones difíciles a lo largo de su vida. Aunque se mantiene en muy buena forma físicamente, comprendí que su estado de dureza e inflexibilidad son solo mecanismos de defensa.A lo largo de la conversación no dejó de mencionar a sus hijos. No le dejaron de brillar los ojos pero su voz se hacía más firme con cada pregunta.

Aunque se les llama “centros de rehabilitación y de educación”, existen muy pocas probabilidades de que un recluso venezolano salga regenerado de uno de esos sitios infrahumanos donde sobreviven entre materia fecal y malos olores, entre riñas y donde cada quien sobrevive como puede. Ir de visita, hacer esa entrevista y estar ahí dentro, me ayudo a recapacitar y a dar gracias a Dios por las cosas buenas.

La realidad en las cárceles venezolanas es lo más parecido a un infierno. Lo que hayas podido ver u oír, es solo la punta del iceberg. lo que está intramuros no tiene explicación.

Cortesía: j98fm.com
Cortesía: j98fm.com

Armas, dinero, sangre y silicona: El asesinato de “La Matute”

¿Seguirás creyendo en la ausencia de la inteligencia de las rubias?

Desde hacía varios años, la Inteligencia  Nacional estaba tras la pista de un narcotraficante del cual nadie había podido dar un retrato hablado o un indicio de su paradero. No era simple localizar aquella figura puesto que sus negocios los hacía por teléfono. Si te llamaba y te contrataba para matar a alguien, tenías que hacerlo. Esa misma llamada la podía hacer miles de veces, a otros sicarios, y acabar con tu familia.

La costa panameña se caracteriza por su innumerable belleza femenina, pero había una mujer que sobresalía entre todos los pobladores: La Matute, su apodo no era el más hermoso de todo el caserío, pero su físico y su actitud hacían que la gente la mirara aún cuando no querían. Delgada, alta, senos y trasero de silicona, cabello rubio y ojos azules. Era imposible no virar el cuello y observar aquella esbelta figura.

nor porno taringa.net. jpg
Cortesía: taringa.net

Desde los 15 años estuvo implicado en la delincuencia, a los 18 ya tenía dos arrestos y había pasado tres meses en la cárcel. Nació en Panamá pero al cumplir la mayoría de edad, logró, a través del amigo de un amigo, irse a Venezuela. En el país caribeño consiguió empleo en un restaurante y a los 21 era modelo de revista. José, que ahora era Sara, fue reuniendo dinero y, tras un exhaustivo y largo proceso hormonal, logró convertirse en lo que había querido siempre: una mujer completa. Su sueño era regresar a su país de nacimiento y trabajar como imagen estándar para las personas con las mismas perspectivas de vida. Pero al volver, la realidad fue otra. Su pueblo no era el mismo, ya estaba más civilizado y la población era mayor. Durante los cinco años que estuvo fuera de su patria, no dio indicios de vida a su familia y pensaron que había muerto, e incluso después de cierto tiempo, nadie lo volvió a recordar como José. Y es que en realidad, José ya no existía.

Aunque le surgieron varias propuestas como reina de belleza, Sara no consiguió un empleo que, fácilmente, le aportara la cantidad de dinero suficiente para mantener su cuerpo y rápidamente volvió a su vida anterior: La delincuencia.

Sus negocios los hacía con los clientes de antaño, los que tenía cuando era José. Era imposible resistirse a hacer transacciones con aquella monumental mujer. Los clientes llegaban rápidamente, pero ella quería algo grande y para ello contrató a un centenar de sicarios que inmediatamente fueron acabando con cada uno de los miembros del cartel. Ahora el capo era una mujer.

www.interglobales.com
cortesía: http://www.interglobales.com

Se percató de sobornar a la policía nacional y de comprar la mayor cantidad de políticos posibles. Su realidad solo la sabían un pequeño grupo de socios y su esposo Adalberto, un parlamentario de los más corruptos y millonarios de la nación.

Cortesía: http://www.publimetro.pe

Sara a los 25 años era una de las figuras más emblemáticas de la región. En navidad se camuflaba a través de la imagen de su marido y hacía regalos a los más pobres. En realidad era ella, a través de sus negocios, quien compraba toneladas de juguetes para los niños. En un momento se llegó a pensar que se lanzaría a un cargo político, ¡Pero no! su vida de negocios no la cambiaría por nada, porque le había dado todo lo que quería y a medida que pasaba el tiempo,  tenía cada vez más poder.

En ningún momento de su vida se vio inmersa en las drogas o en el alcohol. Siempre estaba sobria y radiante a cualquier hora del día. Con sus documentos venezolanos logró viajar a innumerables países en compañía de su esposo y una amiga, Rebeca, otra transgenero que conoció mientras trabajó un par de noches en un bar de la cuidad capital y en quien había depositado cierto nivel de confianza.

Algunas veces Rebeca había tenido roces con Adalberto, pero nada de qué preocuparse. Una noche decidieron ir a una fiesta los tres y, después de varias cervezas y una botella de whisky, Sara se embriagó y se durmió. Adalberto aprovechó y pasó la noche con Rebeca. Ambos habían engañado a Sara.

red-dress La mañana siguiente, Rebeca recogió sus cosas en la mansión de Sara y se fue muy temprano. Esa semana no se supo nada de ella hasta el domingo siguiente que la encontraron muerta en una alcantarilla. Había sido violada, estrangulada y su cara había sido quemada con un tipo de ácido que se utiliza en las baterías de los carros.  La Matute contrató nuevamente su grupo de matones pero ésta vez ella los acompañó para buscar y asesinar a la traidora.

Semanas después de lo sucedido, el grupo de Inteligencia logró dar con el paradero de aquel narcotraficante que habían buscado desde hace mucho tiempo y para sorpresa de ellos, era una mujer. Tenían direcciones, números de teléfono y correos electrónicos. Además la fuente de información había aportado fotos y grabaciones de audio que no solo implicaba a “la capo”, sino a políticos de altura y a jefes de la policía nacional.

Cortesía: www.eltiempolatino.com
Cortesía: http://www.eltiempolatino.com

Alguien había entregado a Sara a las autoridades,  estaban cerca y le seguian los pasos.

Era mitad de semana y, ese miércoles, como era de costumbre, La Matute montó  su Cadillac del año  y se dirigió hasta un centro comercial. Todo estaba planeado para agarrarla y meterla presa. A Sara no le fallaba un revolver Taurus 357 dentro de la cartera, listo para disparar. No se iba a dejar agarrar así de fácil y preferiría morir antes que ir de nuevo a la cárcel.

El grupo de inteligencia rodeó la tienda donde estaba Sara comprando unos tacones y dieron la voz de alto. Ella, a sabiendas de lo que podía suceder, abrió fuego e hirió a uno de los policías. El personal del local salió rápidamente del lugar y Sara, La Matute, estaba prácticamente sola en el sitio. El centro comercial lo habían desalojado anteriormente con mucha discreción.

Nuevamente se abrió una ráfaga de disparos, pero esta vez fue por más tiempo.  De pronto alguien gritó: “alto, está muerta”. El silencio se apoderó del lugar por algunos segundo y los oficiales se acercaron hasta el sitio donde yacía el cuerpo sin vida de Sara. Ahí estaba, tendida en el suelo con un disparo que le explotó una de las prótesis mamarias y pasó al corazón, otro en la cabeza y un último en la pierna derecha. Tenía un vestido color rojo que hacía de camuflaje con la sangre y unos tacones negros, una cartera Carolina Herrera y en la mano derecha estaba el arma.

mujer_muerta
Cortesía: http://www.www.beevoz.com

Rebeca, en aras de saber que La Matute se vengaría de su traición, entrego a un jefe del grupo de inteligencia un sobre con nombres y apellidos del jefe y de los miembros del cartel más grande de David, en Chiriquí, Panamá.

Así fue como una traición acabó con la vida de una de las narcotraficantes más grandes de todos los tiempos. La Matute será recordada por muchos y aunque unos la odiarán, otros llorarán su muerte hasta el fin de los tiempos.

QUERÍAN LLEGAR AL SANTUARIO, NO AL CIELO.

Cada año, seguidores y devotos de todos los rincones del mundo se aproximan hasta Isnotú, un pequeño pueblo ubicado al noroeste de Venezuela, en el estado Trujillo. La localidad es famosa por ser lugar de nacimiento de uno de los médicos más importantes del siglo XVIII (18), el Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como “el médico de los pobres”.

Cortesía:gelves.com.ve
Cortesía:gelves.com.ve / Santuario del venerable en Isnotú, Venezuela.

Desde hacía varios meses, la familia Dominguez Vergara estuvo informando a sus vecinos que en marzo, en semana santa, harían un viaje a Venezuela, para conocer el Santuario de Isnotú. Ellos, como siempre, llevaban la batuta sobre los preparativos y el protocolo del viaje, puesto que no es fácil viajar en autobús de Colombia a Venezuela.

El viaje estaba programado para las seis de la mañana del miércoles y la meta era llegar antes del jueves santo de la semana mayor, el día que llegan más turista al santuario del Dr. JGH.
Finalmente, y luego de varios meses de planificación, el viaje se dio. Se concretó transporte y comida con la ayuda de algunos políticos de la región y se les pudo sacar pasaporte a quienes no lo tenían.

El autobús llegó hasta el sitio donde recogería a los pasajeros que irían hasta Venezuela. El viaje duraría aproximadamente 12 horas, de Cartagena de Indias hasta Isnotú, sin contar el tiempo que se tardarían con la guardia nacional revisando los pasaportes. En horas del mediodía, el autobús tuvo un pequeño retraso justo después del puente sobre el lago de Maracaibo. El chofer reviso por aquí y por allá pero no vio nada de qué preocuparse. Años anteriores ha viajado hasta Caracas sin ningún inconveniente y cree que esta vez no será la excepción.

Pasadas las tres de la tarde del día miércoles, se sintió un fuerte golpe en el motor, pero el chofer iba tan distraído conversando con una de las pasajeras que hizo caso omiso al sonido que salía del corazón del autobús.

Una vez más, el autobús tuvo un retraso, pero esta vez se rompió una de las correas del motor y,para suerte de todos, había repuestos en el maletín de las herramientas.
El viaje se volvía cada vez más pesado y lento. El autobús con cada parada que hacía perdía tiempo y el calor se volvía más agobiante.

Nuevamente se escuchó un sonido pero está vez acompañado de un fuerte olor a quemado, como el de un cable en cortocircuito. De pronto, y sin saber de qué parte de la carretera, un camión cargado de caña impacta contra el autobús y todo se apaga.

Cortesía: cokiemoster3.blogspot.com
Cortesía: cokiemoster3.blogspot.com

Minutos antes del impacto, el autobús se había quedado sin frenos pero el chofer no quiso advertir a nadie sobre lo que sucedía.

Ana, una de las pasajeras que quedó inconsciente después del golpe, abrió los ojos segundos después del impacto y miró a su alrededor, vio como el caos se apoderaba completamente del lugar: por doquier había sangre. No pudo salir del puesto en el que estaba sentada y rápidamente escaneo a su alrededor. logró observar gravemente herida a una de sus compañeras de viaje, Marcela, una joven de 15 años proveniente de una familia muy católica y a quien sus padres,humildemente, le habían regalado el viaje por cumplir sus quince primaveras.

Del otro lado de lo que quedaba del autobús, estaba Andrés: un estudiante de Comunicación de una universidad prestigiosa en Colombia, a quien se le había otorgado un presupuesto especial para viajar al santuario a hacer un trabajo periodístico, pero en aras de ahorrar algo de dinero, decidió viajar con la familia para quedarse con algunos pesos de más. Andrés yacía gravemente herido y sobre él una maleta haciendo fuerza sobre sus piernas. Estaba inconsciente

Rápidamente, hasta el lugar del hecho se trasladaron efectivos policiales y un camión de bomberos junto con dos ambulancias. Se pudo conocer que de las 30 personas que viajaban en el autobús, solo tres lograron sobrevivir. Ana, Andres, y Marcela.

Durante los siguientes días el gobierno colombiano hizo énfasis en realizar una exhaustiva investigación sobre lo que pasó y en menos de tres días había respuestas claras y concisas sobre el hecho pues era una de las tragedias mas impactantes de la década de los 90.

CORTESÍA: ELUNIVERSAL.COM.MX
CORTESÍA: ELUNIVERSAL.COM.MX

La unidad de transporte que se le había conseguido a la familia para el viaje a Venezuela cobró un 50% menos que las demás.Pero no era por obra y gracias de Dios, pues la unidad acababa de salir de una demanda millonaria luego de estar implicada en un accidente donde murieron 4 de los 28 pasajeros. El chofer, que ahora era el mismo, había estado preso porque se le encontró un gran porcentaje de alcohol en el cuerpo mientras viajaba de Bogotá a Barranquilla, lugar donde fue el accidente.

cortesía:aldiaargentina.microjuris.com
cortesía:aldiaargentina.microjuris.com                                Hay mas probabilidades de morir en un accidente de transito que en un avión.

Los medios de comunicación no pudieron transmitir nada sobre el accidente. los políticos se encargaron de que nada saliera a flote puesto que no era de su conveniencia. No hubo fotos, ni videos de algún canal de tv. Nadie supo nada excepto los tres sobrevivientes.

Cortesía:www.explored.com.ec
Cortesía:www.explored.com.ec

El accidente, en 1996, se produjo en la carretera Lara-Zulia, una importante vía de comunicación entre varios estados de Venezuela. Desde hace algunos años ha sido escenario de innumerables desastres, se conoce como una de las vías más peligrosas del país y también una de las más transitadas.

Su esposo la llevó a los brazos de su Dios

Cortesía: www.macromuseo.org.ar
Cortesía: http://www.macromuseo.org.ar

Bárbara había dedicado su vida entera para servir a Dios. Era una mujer de hogar, le gustaba atender a su familia, no bebía, no fumaba, no usaba pantalones y siempre cubría sus palabras de sabiduría y fe. Daba gracias a Dios todos los días por la vida y cada mañana oraba hasta por la paz mundial.

Carlos, su marido, era todo lo contrario, bebía aguardiente todos los días, fumaba mucho, utilizaba drogas de vez en cuando y no le gustaba trabajar. Así de diferentes, pasaron juntos más de veinte años entre golpes y gritos hacia Bárbara, que lo aguantaba todo porque el obedecer al marido está escrito en las reglas de la Biblia.

De ese “amor” nacieron dos hijos: Raquel y Moisés, colaboradores con el trabajo de su madre, buenos estudiantes y excelentes hijos.

Todos los fines de semana ya era de costumbre que Bárbara horneara pasteles para sostenerse económicamente, mientras su marido se sumergía entre trago y trago. Pero ese fin de semana fue excepcional e inolvidable para todo el pueblo.

Por la mañana del sábado se les vió muy feliz a la pequeña familia,

Cortesía: www.aleteia.org
Cortesía: http://www.aleteia.org

compartieron un almuerzo y todos estaban felices sin saber la causa de la celebración.

Carlos miraba fijamente a su esposa e hijos y susurró: “¡a partir de hoy, todo será diferente!”

A partir de ese día todo sería distinto para aquella familia y para el resto de la comunidad de no más de 100 casas, cada una a trescientos metros de la otra, con escasos servicios públicos y carreteras sin asfaltar. Nadie molestaba a nadie, excepto para lo necesario; vecinos poco sociales y practicantes de la misma religión que Bárbara.

¿Vecino, qué hace por ahí, y eso que anda bueno y sano? dijo el hombre al que siempre conoció como vecino.

– Bueno vecino, présteme el esmeril que se lo voy a pasar al machete para luego matar un animal- dijo Carlos.

Carlos explicó a su vecino que iba a matar un cerdo, pero que la carne no era para comer.

– ¡Ah broma, si se decide a vender carne, me avisa!

Las horas pasaron, llegaba una tarde de las más oscuras que se recuerda en la comunidad. Carlos fue hasta su casa donde estába Bárbara, rezando.

¿Donde están los muchachos? Preguntó Carlos a Barbará, interrumpiendo su oración.

– Se fueron a casa de mi hermano a quedarse por esta noche, ¿y ese machete?

– ¡Nada, no es para nada!- replicó Carlos.

Ella, sin sospechar nada, hizo caso omiso a su esposo y se fue a dormir. La noche fue silenciosa y nadie escuchó nada; ni gritos, ni golpes, no escucharon ni vieron a nadie correr. El ambiente se sentía tenso y la luna no se dejo ver. Llovió toda la noche.

La noche anterior cuando ella hizo caso omiso al arma que Carlos traía en la mano, se dispuso a ir hasta su habitación para descansar.

El hombre, pasado de drogas, la siguió, entró a la habitación, la tomó

Cortesía: www.cinemaldito.com
Cortesía: http://www.cinemaldito.com

por la fuerza y la desnudó. Ella gritaba e intentaba correr, pero él no la dejó. Esa noche abusó de ella. Ella se resignó y no quiso forcejear. No tenían relaciones desde hacía mucho tiempo. Ella le había perdido cierto amor porque él usaba psicotrópicos cada vez con más frecuencia y a eso, su Dios, no lo veía con buenos ojos.

Entre llanto y llanto aquel hombre en solo horas pasó de ser un marido con problemas, a agresor absoluto. Ella se quedó dormida pensando en que aquello solo fue producto de un hombre que cubría una necesidad, de sexo quizá, o de hacer daño, tal vez.

Mientras ella dormía el tomó aquella arma afilada y primero cortó sus manos, la mujer indefensa lanzó miles de gritos al aire pero nadie la podía oír, afuera llovía sin parar. Aún con sus manos cortadas trató de correr, pero fue imposible. Estaba amarrada de su cuello al pie de la cama.

Carlos había preparado todo. Sin una gota de amor por ella, procedió a causar heridas mortales. Unas más letales y más profundas que otras. Agonizando y ya sin fuerzas solo suplicó a Jehová por el perdón  de quien una vez fue su compañero y ahora se convertía en su asesino.

La mañana siguiente, cuando lo niños llegaron a casa, corrieron hasta su madre pero ya nada se podía hacer. Ni llamar a la ambulancia, porque se sabían que ya estaba muerta. Ni llamar a la policía, porque de seguro el agresor ya estaba lejos. Solo corrieron y dieron gritos de horror. ¡Mi mamá, mi mamá, ese fue mi papá!

Cortesía: av.celarg.org.ve
Cortesía: av.celarg.org.ve

Los vecinos, al escuchar esto, salieron a la casa donde había ocurrido la desgracia y ahí estaba ella, desnuda y muerta. El amor la había matado.

Se pudo conocer que el asesino fue su esposo porque en medio de su borrachera había recogido todas sus cosas y se marchó antes del amanecer. Solo dejó sobre la cama el arma ensangrentada. Nadie sabe a dónde fue, ni porqué reaccionó de esa manera contra aquella mujer de hogar, tan sumisa y servicial. Nadie sabe y nadie lo sabrá.

Carlos pasó tres años huyendo de estado en estado hasta que una noche de operativos fue arrestado en la ciudad de Caracas, llevado hasta el estado Zulia y puesto en juicio donde fue condenado a más de veinte años en prisión. En la cárcel de Sabaneta sufrió un atentado pero no murió, se quedó sin un brazo y con algunas cicatrices. Lo trasladaron hasta la PGV, (Penitenciaria General de Venezuela) en San Juan de los Morros, y ahí le hicieron lo que en este país se denomina “ojo por ojo, diente por diente”.

Le propinaron más de 80 heridas en el pecho. Miles de punzadas alrededor del cuerpo y nadie encontró ni su miembro masculino, ni su cabeza. No hubo familiares para reclamar el resto del cuerpo. Ninguno de los reclusos comentó nada y nadie supo quien lo mató.

La justicia por fin le llegó a Carlos. En las cárceles de Venezuela, cuando un interno llega de la calle, los reclusos que están dentro de los penales ya saben de dónde, cómo, y por qué está ahí dentro. Se dice que la violencia no se resuelve con más violencia, pero queda claro que para algunos es la única opción.

Sir Mango Holmes

Cortesía: www.imutc.org
Cortesía: http://www.imutc.org

¿A quién no le fascinan las historias negras, donde el protagonista muere o donde el cuerpo de la princesa asesinada nunca aparece?

Existen miles de formas para contar una historia trágica, verdadera. A través del testimonio de los implicados y de la pluma de un periodista de sucesos. De esos que suben cerros y recorren barrios junto a la policía.

De la mano de aquellos que han visto la muerte muy de cerca y tienen un olfato policial casi de nacimiento para no dejar cabos sueltos. La novela policial y las crónicas de sucesos atrapan al lector de manera instantánea, lo hacen parte de la historia y lo convierten en un detective en busca de la verdad.

Bienvenidos a Sir Mango Holmes donde no verás un asesinato impune y donde quedarás sorprendido con los centenares de casos donde vecinos como el tuyo o el mío terminaron pagando en la cárcel las consecuencias de cometer un terrible homicidio.

¿Tienes sangre fría? Este es tu sitio.