Una noche con Julieta: la del oficio más antiguo del mundo

Argenis Rojas- En Venezuela es común que los ciudadanos tomen justicia con sus propias manos, que la policía tenga que salvar a un antisocial antes de que sea acribillado por la muchedumbre, que dentro de los penales haya inocentes y las calles estén repletas de delincuentes; también es muy común, a altas horas de la noche y en cualquier ciudad del país, encontrarse con una prostituta.

Crotesía: yoyopress.com
Crotesía: yoyopress.com

Hoy no hablaremos de cómo se llega hasta ese punto, el de venderse para sexo; hablaremos de cómo es la noche caraqueña para las vendedoras de placer.

A través de un contacto en la capital venezolana, el equipo de MD logró conseguir una entrevista con una mujer de 32 años, Julieta (como se hace llamar), quien trabaja como dama de compañía desde hace mucho tiempo.

Cortesía: noticias24.com
Cortesía: noticias24.com

Julieta tiene poco más de treinta años, es administradora en una tienda en el centro de la ciudad, tiene dos hijos y es madre y padre al mismo tiempo. Sus hijos son Bryan y Carlos Alfredo, ambos estudian bachillerato en un prestigioso colegio de Caracas, tienen celular del año y siempre andan vestidos a la moda. Tener lujos y dinero, en Venezuela, no es algo muy común en estos tiempos. Todo tiene un precio.

La sexoservidora nos cuenta que comenzó a trabajar como prostituta antes de cumplir la mayoría de edad: “cuando tenía 17 años, mi papá se murió de un infarto y yo y mis hermanos tuvimos que salir pa´ buscar la comida en la casa, mi mamá siempre estaba borracha y no nos paraba bolas”. Julieta describe a su familia como el ejemplo de lo que nunca se debe hacer. Cuando le tocó ir a buscar trabajo, la prostitución fue lo más rápido para conseguir dinero. Sus hermanos se dedicaron a la delincuencia y ahora uno de ellos está en la cárcel desde 2002, el otro murió en un enfrentamiento con la policía de Chacao.

cortesía: letrasyteclas.blogspot.com
cortesía: letrasyteclas.blogspot.com

En una esquina caraqueña, y junto a otras tantas trabajadoras, Julieta espera su próximo cliente, ya está todo listo para cumplir su trabajo. En cuestión de segundos, aborda un carro lujoso, se va y al cabo de media hora, regresa para la entrevista:

¿Siempre son los mismos clientes?

-Sí, no soy como esa puta de allá (señalando a otra trabajadora), que se va con el que le dé la gana de llevársela. Antes de irme con un cliente, siempre me llama y me da el sitio donde me va a recoger. Siempre está todo calculado-.

¿Y si viene uno nuevo?

-Debe tener referencias, sino se jode-

¿Tus hijos saben de este trabajo?

Cuando se disponía a responder la pregunta, Julieta recibe una llamada nuevamente. Es un cliente a quien tiene tiempo sin “atender” y con quien establece una corta conversación:

– “aló, sí, a la orden…

¿Cómo estás, papi? Tiempo sin saber de ti…

Bueno…

Te espero…

Besitos…”-

¿Podemos seguir?

-Sí-

¿Tus hijos saben de tu trabajo nocturno?

-No, solo hago esto los fines de semana. Yo les digo que voy al casino y, gracias a Dios, nunca preguntan nada-

¿Y si llegaran a enterarse?

-No sé, la historia cambiaría y ahí me sentiría mucho peor-

¿Cuánto dinero puedes conseguir en una noche?

-Depende: de jueves a sábado hasta tres mil por noche. El trabajo es muy rentable (risas) ¡Inténtalo!-

¿Solo atiendes hombres?

-No, siempre hay una que otra cachapera (así se les llama vulgarmente a las lesbianas) que le gusta buscar mis servicios-

¿No te da miedo que algo malo te pase estando aquí y que tus hijos se queden solos?

-Si, uno cuando sale a la calle siempre está a merced de lo que pueda pasar. Cuando no es la policía, son los malandros que andan detrás de ti, por eso opté por ir solo con clientes fijos-

¿Qué es lo más malo que te ha pasado en este trabajo?

Se desvaneció la sonrisa en un segundo y explicó: “son muchas vainas feas que a uno le pasan estando aquí, en la calle. Cualquiera puede venir a dispararte y las putas y los maricos son los menos favorecidos en esta sociedad. Una vez me agarré a pelear por un cliente, con otra muchacha, y ella me cortó la cara. En otra oportunidad me agarraron entre varios hombres y, además de robarme, me golpearon ¡eran como siete! Otro día estuve muy cerca de que me mataran, en la esquina de allá (señalando al otro lado de la calle) estaba con una amiga trans y me lo mataron en mis pies”.

Por ahí escuché que las prostitutas pagan una especie de “vacuna”(pago por protección) a la policía, ¿es cierto?

-Si, estando aquí debes pagar para que la policía te cuide. Pero es paja, esos vienen es a quitarle plata a todas las muchachas-

¿Has trabajado en algún sitio nocturno?

-En esos antros solo explotan a esas pobres mujeres y le pagan lo que a los dueños les de la gana. Además hay que tirarse a cuanto viejo borracho llegue. Por eso es mejor tener su propio negocio (risas)-

¿Te arrepientes de todo lo que has hecho?

-Jamás. Si estoy triste o me siento mal es por mentirle a mis hijos, no por estar aquí. Gracias a este trabajo tengo todo lo siempre quise-

Te encuentras muy bien físicamente, ¿cómo haces para mantenerte en forma?

Entre risas, Julieta expresa: “esta cuerpa cuesta tiempo y dinero. Paso mucho tiempo en el gimnasio”-

Ahora que nos conocemos un poco, ¿Cuánto me cobrarías por una noche?

-Papi, a ti por ser moreno y jovencito, te quitaría unos mil quinientos por la noche completa y te haría de todo-

¿Qué es todo?

-Todo lo que te imaginas que un hombre y una mujer pueden hacer en la cama, en el baño, en la mesa, en la cocina…-

¿Te has enamorado de un cliente?

-Me enamoré de un solo hombre, a él le di dos hijos-

¿Qué le pasó?

-El cáncer es una verga arrecha-

y ahora… ¿como estás con el amor?

-Doy placer a quienes paguen por ello y estoy segura que el amor verdadero es solo de madre a hijo. No hay otro-

Mirando un reloj Mulco que colgaba de su mano derecha, expresa: “…y ya se está haciendo tarde para ti y aquí es muy peligroso que estés. Yo tengo que atender otros clientes y me tengo que mover de aquí. Cuando esta entrevista salga y yo sea famosa, te voy a llamar (risas). Cuídate mi rey.  ¡muévela! Vete antes de que llegue una puta y te robe”

Cortesía: proceso.com.mx
Cortesía: proceso.com.mx

En cualquier rincón de éste país es normal encontrar a una trabajadora de la prostitución. Para algunos, ellas son unas escorias; para otros, son la basura de la sociedad; y para mi, que he compartido algo más de tiempo con una de ellas, les digo: son ejemplo de lucha y amor hacía los suyos.

Cortesía: pupilacaraqueña.blogspot.com
Cortesía: pupilacaraqueña.blogspot.com
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